Porque nunca podremos tener un grupo de amigos como “Friends”

Los grupos de amigos van cambiando siempre, a lo largo de tu vida van tomando lugar en diferentes instancias en tu línea de tiempo y crean nidos permanentes en tu corazón y mente. Algunos nidos perduran y otros caen con el pasar de las estaciones. 

Primero conoces a tus compañeros del colegio, que son el primer acercamiento al concepto de amistad y compañerismo. Por otro lado, algunos tuvimos la suerte de tener amigos en el barrio, esos que cuando llegabas del colegio te estaban esperando y también representaban tu salvavidas del fin de semana. A medida que vamos creciendo estos grupos de amigos van mutando, varios quedan en el camino y otros se quedan contigo por un tiempo largo o corto, algunos aún los frecuentas, otros no los ves hace años. 

Cuando terminas el colegio te das cuenta que sólo unos pocos quedaron, comienzan a pasar los meses y percibes que cada momento allí vivido se ve más nublado y lejano, lo mismo pasa con los rostros y las presencias con las que compartíamos a diario, pero pasaron los años y nadie nos dijo que esa sensación sería habitual en el mundo laboral. 

Después de eso algunos se toman un tiempo para pensar que hacer a continuación con sus vidas, otros comienzan a trabajar y por otro lado la mayoría elige una carrera universitaria para empezar a cursar.

Ahí te haces un nuevo grupo de amigos y hay instancias en donde los puedes juntar con los del colegio, más que nada en cumpleaños y celebraciones personales que se dan una vez al año. Éstas son unas de las pocas ocasiones en donde puedes verlos a todos juntos (si es que todos van). Luego terminas la universidad, a veces todos juntos o a destiempo, ahí es cuando comienzas a contar cuántos fueron los que quedaron. 

A continuación comienza la vida laboral y cuando ya llevas un par de años en esto el concepto de amistad cambia totalmente, se vuelve más frágil y voluble, el tiempo y la vida moderna apelan a minutos reducidos que puedes entregar a tus amigos, cada quién se centra en su propio día a día y poco tiempo queda para el esparcimiento y la diversión social, a pesar de que en esta instancia de la vida no son muchos los amigos reales que te van quedando. 

Entre los 20 y los 30 años se toman decisiones que requieren un gran nivel de madurez, porque estas determinaciones definirán tu futuro; ya sea viajar por el mundo, tener familia, tener hijos, casarte o seguir estudiando. Sólo en el caso de que puedas tomar una de estas opciones por decisión propia y no por obligación (pensando en el caso de los que tuvieron hijos tempranamente, por ejemplo).

No sólo es la sociedad la que te presiona a tomar una decisión relativa a tu porvenir, también es tu familia y tus propios amigos. Pero más que nada eres tú mismo y como aprecias el mundo y su articulación desde afuera. No es nuevo mencionar que estamos cansados de esta coacción que ejerce el mundo sobre nosotros y de las preguntas típicas que no hacen más que agobiar nuestro sistema humano-pensante y emocional; preguntas van, preguntas vienen, si no quieres estudiar aún ¿cuando empiezas a estudiar algo? (y con este tema las especulaciones y opiniones sin petición previa: “será porque estás muy flojo”), si estás soltero, ¿cuando vendrás con alguna pareja?, si tienes pareja, ¿cuándo te casas?, si te casas, ¿cuándo tienes un hijo? y si tienes un hijo, ¿para cuando la pareja? y podríamos seguir toda la noche, todos lo sabemos, porque nos ha pasado o porque alguna cita respecto a este tema anda suelta por las redes sociales. Y es un hecho. 

Muchos nos sentimos identificados con la serie yankee Friends, que si bien ya van más de 10 años desde que se emitió el último capítulo, sigue estando vigente a través de la televisión por cable e internet. Igual que “Los Simpsons”.

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Todos soñamos con tener un grupo de amigos tipo Friends, con los que podamos compartir de esa manera tan intima tu día a día. En mi caso lo veo como si vivieras con tu mejor amiga, tus otros dos mejores amigos viven en el departamento del frente, tu hermano (y amigo) en el edificio continuo y tu otra amiga cruzando la calle. Todo es glorioso y la amistad nunca acaba.

Pero la vida no es así y todo forma parte de una ficción que interponemos a través de nuestros deseos, pero es sólo eso, un legado fantástico que nos deja una buena serie televisiva. Representa toda la magia que produce la televisión comúnmente y en la caemos de manera continua. 

Desprendámonos de la ficción e imaginemos un grupo de amigos que se ve sostenido individualmente por esta conminación sistemática de la cotidianidad, sabemos que es prácticamente imposible que todos logren vivir cerca, mientras que la rutina claramente los absorbe y los aleja uno de los otros, pero no es solo cómo se desenvuelve el individuo en el mundo de una manera parcial y emocional, es todo un contexto social que lo apremia emotiva y psicológicamente pero también de un modo geográfico. 

Los latinoamericanos vivimos en una sistematización mal construida en relación a los problemas políticos y sociales. La estructuración educacional es paupérrima en comparación con los países de mayor desarrollo de un modo elocuente, evidenciando para todos los que viajan (o simplemente investigan por internet) la información al respecto. Es cosa de ver los rankings de la mejores universidades del mundo. En todo caso, la educación es sólo una trama dentro de una red de necesidades que se ven restadas de importancia en Latinoamérica. 

Muchos de los jóvenes latinoamericanos que tienen entre 20 y 30 años se ven frente a frente a la toma de estas decisiones antes mencionadas, ya que es una edad crucial para decidir y muchos de ellos optan por viajar y tomar nuevas oportunidades, ya sea educacionales, sociales o laborales. 

Algunos de ellos emigran hacia distintos países, buscando oportunidades que no encuentran en sus países de origen, principalmente entre Latinoamérica, Europa, Norteamérica y Oceanía. Unos se van por meses, otros por años y algunos por siempre.

Es así como los grupos de amigos se van sometiendo a diversos cambios que no siempre son como queremos, pero creo que debemos tratar de tener siempre a nuestros amigos de nuestro lado, a esos que nos marcaron y que aún no podemos pasar mucho tiempo sin hablarles, aunque sea estando susceptibles a una influencia de ficción o a la amistad perfecta que tanto nos gustaría tener, pero que se nos muestra cada vez más lejana e inaccesible. La amistad es una relación más, hay amor y sacrificios que entregar constantemente. Es difícil hacer perdurable relaciones que claramente dependen en su mitad de otra persona, pero la intención primordial debe partir siempre en primera persona. Si existe el propósito y la determinación de mantenerlo hay que estar dispuestos a abrir todas las puertas y ventanas que se nos cierran en torno a la amistad, llevando ese sentimiento de ficción a que tenga al menos una gota de realidad.

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