Porque Chile no está preparado para llevar el título de “campeón”

En primera instancia quisiera admitir que no soy una entendida avanzada en el tema del fútbol, pero como todos, me dejo llevar por el suministro popular que ejerce el fútbol con pasión sobre las personas, sobre todo en un partido de la selección nacional. La realidad es que no me gusta mucho el fútbol, ni menos la pasión desbordante y fanática que provoca en la gente, causando desapego más que empatía y tolerancia.
Lo más llamativo para mi de un partido debe ser el momento de encuentro entre nosotros, donde nos miramos las caras, compartimos la instancia y conllevamos la idiosincracia del chileno hasta niveles insólitos. Cada vez que va a ocurrir un acontecimiento futbolístico a nivel continental o mundial, los medios de comunicación se encargan de difundirlo y explotarlo a través de formas visuales y auditivas que nos interceptan a través de los oídos, pasan por el cerebro (lo adormecen un poco ahí) y luego salen de vuelta. Es simplemente inevitable escapar de esta persuasión a la que nos vinculan los medios. En el presente, sucede con la Copa América Centenario de este año, que como lo dice su nombre, celebra 100 años este 2016.
Como buena chilena, seguí (medianamente) la Copa América pasada, donde finalmente Chile se coronó por primera vez en su historia campeón de América. Para que voy a explicar el sentimiento de ese momento, donde toda la gente, entre que no podía creerlo, y en que gritaba con una alegría inconmensurable, desbordante e imperiosa. Todos estaban tan felices cuando Alexis Sánchez anotó el penal  que terminó por entregarle la Copa a Chilito lindo los corazones. Después vino la celebración y todo lo que conlleva una gran fiesta a nivel país. Y venga la frase más popular del día después <<Hoy la marraqueta está más crujiente>>.
Y la pregunta que nos convoca, ¿Está Chile preparado para llevar a cabo este salto gigante hacia el estrellato? Muchos me odiarán, pero yo creo que no. Y esto lo demuestra abiertamente alguna de las opiniones de los mismos jugadores que nos representan en la cancha. Este tema se sale un poco de control y trasciende al fútbol, formulándose como un problema social y cultural. Esto en referencia del partido Chile-Argentina del pasado lunes 6 de Julio.
No voy a salir con un moralismo barato y poco pragmático, porque es algo más profundo que nos representa como sociedad. Chile no está preparado para muchas cosas y no porque no quiera. Hoy en día podemos ver una sociedad que está evolucionando, una generación que se está haciendo cargo de lo que sucede y está llevando el peso de solucionar temas que siempre se encontraron dispersos y abandonados. Estamos dejando ir, culpando y enjuiciando imágenes políticas que no representan para nada nuestra percepción del mundo y nuestro pensamiento. Mientras pensamos todo esto, el mundo se está moviendo y saben cuál  es el país que se considera en crecimiento y que no está haciendo absolutamente nada en relación a nuestras nuevas (y viejas) necesidades? Chile, y nadie puede decir lo contrario. Todos los días nos encontramos con una noticia nueva e insólita: “Ley vuelve a incluir animales en los circos”, “Proyecto de ley para subir la dieta de los parlamentarios”, “Hombre que intenta matar a su pareja sale libre, ya que la justicia determina que mujer lo engañaba y es un agravante para su actuar”, “Educación gratuita, pero sólo para una pequeña parte de la población (olvídenlo clase media)” y un sinfín más.
Puede sonar más que manoseado este concepto, pero esta situación maquiavélica es único y sólido fruto de la capitalización total del país, donde no hay transacción ni fórmula que pueda manejar esta postura para que pueda ceder ante una mirada de una generación mucho más humana que está preocupada de cosas realmente importantes, pero que sin embargo sucumbe ante este espectro y no puede salir.
Porque Chile no está preparado para llevar el título de campeón
Ante toda esta situación, Chile se está separando, entre las personas antiguas, la nueva generación que está formando una mentalidad diferente y finalmente los mismos de siempre que se ven representados y reflejados en personajes como Gary Medel.
No crean que tengo algo en contra del “Pitbull”, al contrario, siento que es un personaje de peso que manifiesta toda esa gracia extrema que bordea la identificación del chileno, de ese individuo que se ha esforzado toda la vida por llegar a donde está y que finalmente está donde quiere estar. Lo sigo en Instagram y le doy like a todas las fotos de su bebita y a las de la selección en el camarín. Pero Gary Medel es una ficción que representa a este grupo de chilenos que aún viven en la fantasía del “somos campeones”, “somos los mejores”, “cuidado que VENGO YO”. Si esto es lo que piensa la gente, creo que fracasamos como sociedad y como seres que se encuentran en la búsqueda de un mejor futuro. Y no porque lo piensen, si no porque es totalmente falso. Esto representa totalmente lo peor de nosotros, todo lo negativo que ven los extranjeros en relación a nuestro comportamiento (digo nuestro porque frente a la mirada ajena, caemos todos dentro del mismo saco), todo El lado oscuro de nuestra idiosincracia, la poca humildad sobre todo, que paradójicamente siempre le hemos atribuido a los argentinos.
Por primera vez en mi vida vi el partido desde el lado contrario, Chile-Argentina desde Argentina-Chile, relatado por y para argentinos. La verdad es que algunas instancias fueron bastante incómodas, pero capturé textualmente algunos de los comentarios de los relatores del partido: “Bravo es increíble. Arturo es uno de los mejores medio campistas de Europa. Vargas es un muy buen jugador, tiene una muy buena diagonal. Chile le demostró a Argentina que no podés dormirte ni un segundo“. Y bueno, que más decir, creo que está claro porque Argentina tiene tantas copas a su paso.
En conclusión pienso que no somos campeones, nunca lo fuimos. El día que seamos campeones será cuando se aprenda y para aprender hay que escuchar, observar y actuar. En ese orden, partiendo por la intimidad de nuestras casas y transformándonos en personajes históricos que llevemos esta modalidad hasta el estado, pero con esta actitud, cada vez la meta se va alejando más y más.
Cuando Gary se dio cuenta de esto (o le dijeron, más bien) y borró la foto del delito ya era demasiado tarde. La resistencia cae deshecha en manos de gente como él. Te quiero mucho Gary pero dale, los tiempos están cambiando y nuestros protagonistas tienen que mutar  abruptamente para ver nacer y crecer esa sociedad que tanto ansiamos, en la que queremos vivir de verdad y por la que tanto luchamos a diario.
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Un pensamiento en “Porque Chile no está preparado para llevar el título de “campeón”

  1. En líneas generales estamos alineados querida Vannesa,en todas las actividades del quehacer humano hoy día.El que no innova no progresa.No es posible seguir ganando, con el mismo esquema,el mismo plan y los mismos actores.
    Saludos R.R.R.

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